Nace a inicio de 1920 en una cueva de Punta del Este de Isla de Pinos. Su padre, Antonio Isla era oriundo de Cataluña, llegado a la Isla a inicio de siglo XX. Se dedicó hacer carbón y convirtió la Cueva nº 1 o Cueva del Humo en su vivienda habitual. Lugar considerado hoy día como (Monumento Nacional) por sus pictografías aborígenes que adornan sus paredes y techos.

 

Allí convive con sus padres y una hermana en estado semi salvaje. Su vida no fue fácil, sus correrías por aquellos montes y lugares totalmente desolados junto a su hermana, conociendo los más disimiles paisajes que le rodeaba cada diente de perro, escondrijo, recovecos y cuevas del entorno; sin saber que en un futuro dicho lugar le serviría de escondite.

 

Andrés sobrevivió como superviviente en ese medio natural que le rodeaba, recolectando hicacos, uvas caleta y huevos de gallina; cazando pájaros, jutias, puercos jíbaro, majaes y reses salvajes; pescando langostas, quelonios, peces y crustáceos. Consumía todo lo que encontraba cuando el hambre le atacaba.

 

Desde muy joven trabajó al lado de su viejo catalán cortando madera, haciendo carbón y recorriendo el monte salvaje. Se hizo hombre y experimentado en el trabajo que desarrollaba y muy buen conocedor de la zona. Muy pocas veces visitó la zona civilizada.

 

Su hermana Adela se casó con el pinero Enrique Nevares, administrador de una empresa maderera que había iniciado sus operaciones en la parte sur del territorio pinero, donde Andrés empezó a trabajar, cortando madera en la zona de Maracayero.

 

Su cuñado Enrique, también administraba una bodega construida en el medio del bosque, destinada a vender a los trabajadores de la Empresa lo necesario por vales de papel y así no tener que pagar en dinero, lo que constituía un doble negocio.

 

Los trabajadores de la empresa maderera estaban siendo explotados laboralmente, cobrando salarios muy bajos y un excesivo de horas laborales sin ninguna vacaciones. Los trabajadores se organizan en el Sindicato Maderero en el año 1941, y de inmediato logran algunas mejoras para sus afiliados, como el pago del descanso retribuido.

 

Andrés conociendo aquel acuerdo, fue y le exigió a su cuñado Enrique el pago de sus vacaciones, éste le explica que aún no tenía autorización para pagar. Andrés de carácter explosivo, le amenazó con volver y le exigió que por las buenas o las malas tenía que pagarle lo que le debía.

 

Salió del lugar, fue a Santa Fe y compró una escopeta y les manifestó a sus amigos que iría de nuevo en  busca de su dinero, y que si no le pagaba su cuñado, lo mataría.

 

Enterado Nevares de las amenazas de su cuñado y antes el temor, tomó un revólver y lo cargó con viejas balas y se lo puso en la cintura. Cuentan quienes estuvieron presentes y vieron el encuentro de ellos dos; que  Andrés se presentó y le exigió de manera alterada a su cuñado el pago de su dinero, provocando entre ambos una discusión y alteración por las partes. El cuñado temeroso al ver a Andrés con la escopeta en la mano, sacó su revólver y empezó a dispararle, pero las viejas balas no respondieron. El joven leñador trata de defenderse manipulando la escopeta y de un solo disparo mató a su cuñado.

 

Rápidamente, Andrés marchó para el poblado de Santa Fe y se entregó a las autoridades del penal, diciendo lo que había sucedido. Fue sancionado y enviado al Presidio Modelo para cumplir la sanción impuesta por el tribunal que lo juzgó. Andrés, anteriormente había estado más de un año sancionado en ese presidio, y conocía como trataban a los presos, lugar donde todo era válido para saciar la avidez de sangre de aquellos guardianes.

 

El presidio siempre fue un triturador de hombres, donde todo era válido para hacerles imposible la vida a los presos. Cuando llevaba poco más de un año preso, tuvo diferencias con uno de los “mandantes”, quien lo sentenció a ir a los pantanos de la famosa Llana de castigo, lugar de donde casi nunca se regresaba.

 

Era el año 1948, ante aquella situación, Andrés decidió escapar y de esa manera intentar salvar su vida, enseguida alcanzó los bosques y montes del sur; cada cueva, cada casimba, cada rincón obscuro de aquel lugar le sirvió de refugio. Con el tiempo se convirtió en leyenda.

 

Andrés siempre andaba solo, se sentía a salvo en aquel entorno natural que fue su casa; pero un día fue sorprendido por quienes lo perseguían durante años y lo llevaron de nuevo al Presidio.

 

De inmediato, se efectuó una movilización general en toda Isla de Pinos, cientos y hasta miles de vecinos pidieron el indulto del preso, personalidades de La República, el escritor y cuentista Juan Bosch, el investigador Filiberto Ramírez Corría promovieron su libertad.

 

Andrés pudo salir libre y dicen que murió en Batabanó en el año 1976.

 

De él escribió el Juez Waldo Medina: “Un hombre solo, como el buey bien se lame, el secreto de dos o tres es a la postre una calamidad”.

Abrir chat
Escanea el código
Isla de la Juventud - Cuba
Hola soy Coty, tu asistente virtual y el ave nacional de esta Isla del Caribe. Te acompañaré para obtener información y poder ayudarte a descubrirla.