Geografía física

La Isla de la Juventud. La segunda isla en extensión del Archipiélago Cubano, forma parte del Archipiélago de los Canarreos, junto a más de 600 cayos e islotes, en la parte Sur-Occidental de Cuba, junto al Golfo de Batabanó. Es un municipio especial y la capital es Nueva Gerona

Situación geográfica

La Isla de la Juventud está situada al norte del Mar Caribe; limita al norte con el Golfo de Batabanó: al este con las aguas de la plataforma insular de la provincia de Matanzas; al sur y al oeste con el Mar Caribe.

 

Es la segunda isla en dimensión del archipiélago cubano, la sexta más grande de Las Antillas y la mayor del archipiélago de Los Canarreos, que consta de 670 islotes o cayos, con 3.056 kilómetros cuadrados, que se extienden unos 150 kilómetros en un mar de escasa profundidad, cerrando el amplio golfo de Batabanó.

 

El mar que rodea la isla en la parte oeste, norte y este, las profundidades no superan los diez metros y su promedio es de siete metros. Estos mares de escasa profundidad abarcan 34.145 km2 lo que condiciona grandes aportes de vapor de agua, elevando el calor latente y en consecuencia incrementan los regímenes promedio de temperatura, precipitación y humedad.

 

La costa acantilada es la que menos predomina. En el litoral norte se encuentran en los cerros de Colombo y Punta Bibijagüa, mientras que en el litoral sur se encuentran en Punta del Este y en Punta Francés.

 

Las playas del norte son pequeñas y de arenas negras y gris, que contrastan con las extensas playas y las finas blancas arenas de la zona sur, que posee extensas playas con una diversa gama de paisajes de fondos marinos y una gran variedad de corales, gorgóneas, esponjas y una inmensa variedad de especies de peces.

 

La Isla tiene una extensión de 2.200 kilómetros cuadrados; separada del sur de Cuba a una distancia aproximada de 94 Km. Sigue en importancia Cayo Largo del Sur con 37 kilómetros cuadrados y con un aceptable desarrollo turístico; debe su nombre a su forma geográfica con sus 27 Km. de costa.

 

 

Hay otros cayos, como: Del Hambre, Alacranes, Manteca, Inglesitos, Bocas de Alonso, Aguardiente, Cantiles, Rosario, etc.

Relieve

RELIEVE

 

La Isla de la Juventud, por sus características física-geográfica, presenta dos zonas bien diferenciadas y delimitadas.

 

La zona norte (1312 km2) con un relieve de llanuras onduladas; sabanas y valles; sobresaliendo algunas elevaciones, La Cañada; la más elevada con 303 metros de altitud, que domina toda la isla, el mar que la rodea y las alturas de las otras elevaciones marmóreas; Sierra Caballo 298 metros; Sierra Las Casas 270 metros, formada por 2 cadenas de montañas que se extienden de norte a sur en una longitud de cuatro kilómetros, ambas divididas por un abra y varias cañadas; Cerro de Colombo y La Daguilla, entre otras.

 

La zona meridional (850 km2) con la Ciénaga de Lanier de 38 km2 que se ubica al norte, siendo el límite natural entre la parte norte y sur de la Isla. Divide esta zona en la Ciénaga Oriental y Ciénaga Occidental, constituye una llanura cársica, totalmente cubierta de vegetación natural. Se destaca el Cerro Caudal con una altura de 30 m. completamente de mármol.

 

Posee más de 30 km. de extensión discontinua de playas arenosas, alternando con acantilados y manglares. Posee lagunas costeras rodeadas de mangles detrás de las dunas o la costa rocosa.

 

La cayería se extiende en el extremo este de gran interés ecológico, pues constituyen refugios de valiosas especies de flora y fauna. La finura y blancas arenas de sus playas le confieren un elevado valor turístico.

 

Cueva de Finlay

 

Cueva situada en la ensenada de Caleta Grande, en la costa sur occidental de la Isla de la Juventud. En ella se hallaron 14 pictografías con series de círculos concéntricos en negro y rojo, muy semejantes a los de Punta del Este por lo que forman parte de la llamada cultura de los círculos. Explorada por el grupo Alejandro de Humboldt en 1977.

 

 

Cuevas de Punta del Este

 

Se encuentra ubicado en el extremo sur oriental de la Isla de la Juventud. Llegar a este lugar desde Nueva Gerona por la única vía de comunicación terrestre, distan unos 60 kilómetros aproximados.

 

Saliendo de Nueva Gerona por la autopista en dirección Santa Fe, bordeamos esta ciudad y continuamos hacía el sur por una estrecha carretera poco cuidada; pasamos por el poblado de Mella hasta llegar al límite de La Ciénaga de Lanier, que hay un puesto fronterizo custodiado por tropas de guardafronteras. Recorremos el camino de terraplén hasta Cayo Piedra, doblamos en el primer desvío a la izquierda; pues el camino prosigue hacía el sur, que nos llevaría al poblado de Cocodrilo (antiguo Jacksonville).

 

Continuamos por el terraplén, y pasamos muy próximo a la estación meteorológica de Punta del Este, para culminar finalmente en el extremo este de La Puntilla.

 

La zona se extiende por espacio de tres kilómetros hasta La Punta de Seboruco. Se trata de un acantilado que penetra tierra adentro con 33 kilómetros cuadrado de extensión, donde existe una rica biodiversidad, en la que destacan la exuberante vegetación y una rica y diversa fauna terrestre y marina. Desde el punto de vista patrimonial, el lugar adquiere renombre por la presencia de un sistema cavernario de cuatro cuevas.

 

En un farallón calcáreo, a unos 200 metros de la playa se encuentra la Cueva Número Uno, también ha sido identificada como de Los Indios, del Humo y de la Isla. En ella se observan 213 pictografías, que representan la casi tercera parte de las halladas en todo el país; motivo que provocó al sabio cubano Fernando Ortiz, llamarla “La Capilla Sextina del Arte Rupestre Caribeño”. Está declarado Monumento Nacional desde 1979 por la Comisión Nacional de Monumentos.

 

La primera referencia sobre esta cueva aparece en el libro “A través de Cuba” del geógrafo francés Charles Berchon publicado en 1910, pero recoge los datos en 1903 cuando naufragó por ese lugar. En este libro el autor reseña brevemente la descripción de la cueva que hiciera el Dr. Freeman P. Lane: “gruta profunda de 50 pies con bóveda agujereada en chimenea y paredes adornadas de dibujos indios”.

 

Catorce años más tarde, en 1917, el ingeniero C. N. Ageton recoge, en su “Guano de murciélago en Cuba”, cuatro planos de grutas, una de ellas pertenece por su descripción topográfica, a la llamada “Cueva de Isla” (apellido de la persona que la habitaba en ese momento), hoy Cueva Número Uno de Punta del Este (Núñez Jiménez, 1947).

 

No es hasta 1922, que se logran las primeras informaciones de interés arqueológico, con la visita que efectuara a la cueva Fernando Ortiz, quien en su reporte oficial del 24 de mayo, asegura el descubrimiento de los restos de un “templo precolombino”, con sus consiguientes derivaciones “prehistóricas”: la identidad de una civilización siboney.

 

El Dr. René Herrera Fritot (1938) reproduce, íntegramente, el primer reporte oficial de la Cueva Número Uno, efectuado por Fernando Ortiz y que hasta la fecha nunca fue publicado. Los descubrimientos arqueológicos, constituye la segunda parte a esta investigación y que Don Fernando tuvo muchos inconvenientes de proseguirla, pudiera haber conspirado en la demora de dicho informe. Se conoce que en 1929 vuelve a visitar la cueva y que de aquel viaje, queda como testimonio la foto que le sacara al emblema “flechiforme rojo” del Motivo Central. Es la fotografía más antigua realizada a dibujos rupestres indo cubanos.

 

Después de Ortiz, visitó esta cueva el Dr. Carlos de la Torre, que recogió muchos objetos que abundaban dispersos por el suelo y bajo tierra, y que el citado profesor nunca publicó sus observaciones, ni expuso los hallazgos encontrados. Otro que estudió de manera paciente y cuidadosa la cueva, fue el alemán Dr. Topsius y que nunca reveló el resultado de sus investigaciones.

 

Ya en 1937, Herrera Fritot había efectuado excavaciones en la zona, a fin de encontrar evidencias de algún asentamiento. Encontró un abundante material arqueológico perteneciente al ajuar siboney, es decir, de la cultura más inferior de las Antillas: rústicos percutores, piedras planas de bordes cortantes, astillas o lascas de sílice, restos de conchas de moluscos, vasijas de concha, cucharas, platos, pico, morteros.

 

A partir de la expedición `protagonizada por Fritot, aparecen diversos estudios y análisis de procedencia y paternidad sobre estos ideogramas. Crea polémica entre los especialistas y se verán enfrentadas opiniones de los autores, pues hay una gran diferencia entre el material arqueológico hallado de tan tosca y primitiva confección y los dibujos parietales. Se verán enfrentadas opiniones como la de los investigadores cubanos de la ciencia arqueológica, como Fernando Royo Guardia, José Antonio Cosculluela, Grupo Guamá y la Sociedad Espeleológica de Cuba presidida por el doctor Antonio Núñez Jiménez en épocas más recientes.

 

Las comprobaciones hechas por el Dr. Antonio Núñez parecen demostrar por sus investigaciones llevadas a cabo desde 1967, que Punta del Este es como un observatorio, capaz de permitir a la persona que se sitúa en el centro de la bóveda apreciar el movimiento aparente del Sol, desde el Solsticio de Verano al Solsticio de Invierno; desplazándose el disco solar hacía el Este, al llegar el 22 de Marzo, Equinoccio de Primavera, el astro rey se ubica en el medio de la entrada, incidiendo su luz sobre el conjunto pictográfico, donde un aparente falo rojo penetra una serie de círculos concéntricos. El Sol continúa su carrera cada amanecer hasta el 22 de diciembre, Solsticio de Invierno, en que el mismo parece detener su movimiento iluminado el Motivo Central.

 

La generalidad de la pictografía de esta cueva, las cuales adornan techos y paredes, está constituida por 56 círculos concéntricos en armoniosas e ininterrumpidas series coloreadas, donde alternan los 28 colores rojos y el resto en negro. Según Ortiz, simbolizan el cómputo del mes lunar. Los círculos rojos representan el día y los negros las noches. Superpuesta a esta pictografía ovoide hay una extensa flecha roja apuntando directamente al este.

 

En el lugar encontramos una claraboya, que desde el interior de la cueva, se distingue el tránsito del planeta Júpiter y de la Luna. También hay dibujada, lo que parece ser una serpiente con anteojos. Otro símbolo que parece ser astronómico es el de la Cruz, cuyas aspas aproximan los puntos cardinales. Los símbolos de la procreación, la fertilidad y el Sol animando la vida, se puede contemplar igualmente con toda su atmósfera fascinante.

 

Dentro del gran Motivo Central descubrimos 13 círculos negros que indicarían los 13 meses lunares. A la vez, aparecen pintados dos núcleos de 4 círculos, uno color rojo, representando la órbita solar con sus equinoccios y solsticios, el otro de color negro, su equivalente para las fases de la órbita lunar.

 

En otras expediciones dirigidas por Núñez Jiménez (1959), tuvo lugar el descubrimiento de un enterramiento de huesos humanos teñidos de rojo; fragmentos de un frontal y mandíbula en la Cueva Número Dos. Evidente muestra de la preocupación de estos antiguos hombres por la vida después de la muerte.

 

Posteriormente, en 1972, el arqueólogo José Manuel Guarch Delmonte descubrió una buena cantidad de restos humanos pintados de rojo. No se advierten deformaciones artificiales en los cráneos, por lo que se descarta la cultura taina.

 

Es muy difícil interpretar a ciencia cierta, que quiso decir el aborigen pinero; la cuestión no estriba solo en su falta de escritura y en el aislamiento de esos hombres respecto a los tiempos históricos, el mensaje está plasmado, pero que aún no hemos sido capaces de saber que quisieron decir. Queda mucho por descubrir.

 

Por constituir un importante testimonio gráfico y silente de la prehistoria y por sus altos valores naturales, este monumento debe ser cuidado y preservado como legado patrimonial para las futuras generaciones.

 

Cueva El Indio

 

Localizada en la ladera oriental de Sierra de Casas, esta cueva conserva 2 pictografías, una de color rojizo formada por 5 círculos concéntricos, y otra formada por 2 círculos irregulares entrelazados que semejan dos rostros de búhos. Ha sido explorada por el arqueólogo Manuel Rivero de la Calle.

Clima

CLIMA

 

El clima de la Isla es de llanura y altura con humedecimiento estacional relativamente estable, alta evaporación y altas temperaturas. Existen dos estaciones bien marcadas; una lluviosa ( mayo-octubre) y otra menos lluviosa (noviembre-abril).

 

Presenta un clima cálido con temperaturas bastante estable, con una media anual de 24,8ºC; julio es el mes más caluroso con una temperatura media de 27,9ºC. El mes más frío es febrero con una media de 17,3ºC.La temperatura más baja registrada ha sido de 6,1 ºC y la más alta registrada es de 35,1ºC.

 

Hay predominio de los vientos del Este y del EN durante el período lluvioso. Entre noviembre y abril alternan los vientos de región norte, con los de región sur.

 

La humedad relativa anual es del 80%, los registros más altos se corresponden con los meses de julio a noviembre.

 

El régimen de lluvia se ve afectado por condiciones locales: chubascos y turbonadas. Las máximas corresponden a los meses de junio y septiembre con promedios de 319 y 240 mm respectivamente. Las mínimas se registran en marzo y diciembre con promedios de 34,8 y 42,3 mm respectivamente. En el período seco las precipitaciones son aportadas por los sistemas frontales (frentes fríos) que tienen su mayor influencia en los meses de enero y febrero. En los meses de lluvia tienen influencia los organismos tropicales como las depresiones tropicales, las tormentas tropicales, los ciclones y huracanes. La temporada ciclónica en el Atlántico Norte comienza el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre.

 

Nota: Por la importancia de estos organismos tropicales en la vida de los pineros, hay un trabajo especial sobre los mismos en Curiosidades.

Hidrografía

RÍOS Y ARROYOS

 

La Isla, a pesar de su poca extensión territorial, existen numerosas corrientes fluviales de ríos y arroyos, que atraviesan la isla en todas direcciones. Algunos ríos tienen un caudal permanente, son los menos; la mayoría son de curso breve y poca profundidad y no siempre llevan agua; pero que en época de lluvia fluyen  con una gran avalancha de corrientes superficiales por su sistema orográfico y a la impermeabilización de su suelo; provocando almacenamiento de agua subterránea, que se puede acceder a través de pozos con perforaciones de poca profundidad.

 

De estos ríos, solo cuatro son navegables: Las Casas, Las Nuevas, Santa Fe y San Pedro. El de mayor longitud y más caudaloso, es el de Las Nuevas.

 

Los ríos San Pedro, y La Jagüa vierten sus aguas en la Ciénaga de Lanier; y otros están represados.

 

 

Al norte se encuentran:

 

  • Río Las Casas

 

Tiene una longitud de 16,68 km. Nace en la antigua hacienda Santa Rosalía, llanura ondulada de unos 20 metros de altura sobre el nivel del mar. Muy próximo a la carretera  El Enlace y a la antigua I.P.U.E.C. Vietnam Heroico se forma el embalse Casas Dos.

 

Se desliza al nordeste hasta la desembocadura del arroyo Las Animas, y luego corre directamente al norte, dividiendo la ciudad de Nueva Gerona en dos partes.

 

Presenta 14 afluentes, 10 en la margen derecha y 4 en la margen izquierda. Los principales son: el arroyo Ocuje (represado) y el arroyo Asiento Viejo (presa El Abra). Recibe aguas de los arroyos Las Ánimas, Brazo Fuerte, Las Mercedes y otros menores.

 

Tiene poca pendiente, por lo que penetra las aguas marinas cuando sube la marea, hasta próximo al arroyo Las Animas. Es navegable durante 6 km antes de su desembocadura, que presenta un área cenagosa y un islote artificial producto del arrastre de residuos de naturaleza orgánica que arrojan diferentes industrias asentadas en sus márgenes, que hacen crear focos contaminantes.

 

Es el río más importante de la Isla; pues está vinculado a diferentes actividades, en sus márgenes se encuentran: puertos de transporte de viajeros, mercancía, deportivo, pesca, astillero para pequeñas embarcaciones pesqueras, así como otras actividades industriales.

 

 

  • Río Las Nuevas

 

Tiene una longitud de 28 km. Nace en la llanura noroeste de la Isla, a 30 metros de altitud, de los cerros La Natividad y San José; posee los siguientes afluentes: los ríos Del Medio, Las Piedras, Cisterna, Callejón y los arroyos Jatillo, Luis y Castañeda y otros menores. Desemboca en Punta de Terry,  desde ahí es navegable hasta muy próximo a la unión con el  río Del Medio. Ambos ríos están represados, formando el mayor embalse de la Isla.

 

 

  • Río Del Medio

 

Nace próximo al sudeste de la zona de Santa Teresa, siguiendo su curso al nordeste, desemboca en el río Las Nuevas.

 

 

  • Río Las Piedras

 

Nace del cerro La Cunagüa, fluyendo en dirección norte hasta cerca de la hacienda de San Francisco de Piedras. Continúa su curso al nordeste y luego tuerce al norte hasta la desembocadura del río Callejón, que uniendo sus aguas desembocan en el río Las Nuevas.

 

 

  • Río Callejón

 

Nace de la sierra de San José; continúa su curso hacia al nordeste, desembocando en el río Las Piedras.

 

 

Al este se encuentran:

 

  • Río Santa Fé

 

Se origina en la loma del Caimán, al norte del cerro La Daguilla; corre hacia el noroeste, pasando a media legua al oeste de la ciudad de Santa Fe. Hasta este recorrido desaguan en él varios arroyos, como el de Frijoles que nace en los cerros del Ají, el arroyo Azul, el del Caimán y el de Juan Teodoro.

 

Continúa su curso hacía el norte, aumenta su caudal con las aguas del río Los Almácigos, que nace en el cerro Mal País, y de los arroyos de Las Vinajeras, Ocuje y Aguardiente, para después continuar donde se le une el río Mal País (guarida del pirata Pepe El Mallorquín) y el río Júcaro, fluyendo al nordeste hasta su desembocadura al sur de la Punta de Fuera. Es navegable para embarcaciones pequeñas.

 

 

  • Río Guayabo

 

Se forma de los derrames de la laguna Caimán, y de algunas cañadas que nacen en las sabanas. Corre al norte y luego se desvía al nordeste desembocando en la ciénaga de Guayabo.

 

 

Al sur se encuentran:

 

  • Río San Pedro

 

Nace en los cerros de San Pedro, corre al sudeste por toda la hacienda de San Pedro, y de allí al sur, hasta la ciénaga donde vierte sus aguas en dos desembocaduras al sudeste del cerro de Maniaderos. Sus riveras cercanas a la desembocadura están arraigadas de una densa vegetación de manglar que alberga una rica fauna y flora y es navegable hasta esta latitud. Fue a inicio del siglo XX puerto de exportación para los productos de los colonos norteamericanos, y desde donde llegaba el ferrocarril que se desplazaba en toda la zona de San Pedro, transportando las producciones agrícolas recogidas, que iban destino al sur de los Estados Unidos.

 

 

  • Río La Sigüanea

 

Nace al sudoeste de la sierra La Cañada, sigue este curso y luego en dirección sur, pasando entre los cerros de la Sigüanea y Maniaderos hasta la ciénaga occidental, formando varios esteros y lagunatos.

 

 

  • Arroyo Las Tunas

 

Nace entre los cerros de San Pedro y los del Monte, se dirige al sur formando el embalse Las Tunas, continuando esta dirección pasa cerca de la Granja Libertad. Durante todo este recorrido sus aguas sirven para regar las tierras de toda esta zona de San Pedro, para desembocar después en la ciénaga occidental.

 

 

 

  • Arroyo Grande

 

Nace de los cerros del Monte, corre al sur y desemboca en la ciénaga occidental.

 

 

  • Río La Jagüa

 

Nace a los pies del cerro La Cunagüa, corre entre el cerro del Monte y el de San Pedro, continua al oeste del cerro la Ceiba, corre hacia el sur por la hacienda La Jagüa y continua su curso al sudeste, pasando al oeste el caserío Julio Antonio Mella y desembocando en la ciénaga oriental de Lanier.

 

 

  • Arroyo Santiago

 

Nace entre los cerros del Ají, corre al sudeste hasta al pie del cerro la Daguilla, continua su curso al sur para desembocar en la ciénaga oriental.

 

 

 

Al oeste se encuentran:

 

  • Arroyo Guayabo

 

Nace al norte de cerro Cristal, muy próximo al embalse Del Medio Las Nuevas, al sur de batey Nuevo, se dirige al noroeste con dirección al norte de los esteros del Pino.

 

 

  • Río Pino o San José

 

Nace muy próximo al noroeste de la sierra de San José, sigue esta trayectoria y desemboca por los esteros del Pino.

 

 

  • Río Soldado

 

Nace muy próximo al sudoeste de la sierra de San José, pasa al norte del batey de La Mina de Oro, discurre al oeste por toda la llanura y desemboca por los esteros del Soldado, al sur de la punta de Buenavista.

 

 

  • Río La Majagüa

 

Nace entre los cerros de San José, al oeste del poblado de La Melvis, se dirige hacia el sudoeste, recibiendo las aguas de un arroyo que se encuentra represado en el embalse Cristal y desemboca por la ensenada de La Majagüa.

 

 

  • Río Los Indios

 

Nace al nordeste de la sierra de La Cañada, próximo a Sao del Indio; se represa en el embalse Los Indios; sigue su curso al oeste pasando por los lagunatos próximos a la costa cenagosa y desemboca muy próximo a la punta de Los Indios.

 

 

  • Arroyo Itabo

 

Nace en la sabana, al sudoeste del extremo sur de la Cañada y al nordeste del poblado La Victoria, luego se dirige al sudoeste y desemboca al norte del hotel El Colony.

EMBALSES O PRESAS

 

La Isla de la Juventud cuenta con un total de 14 (embalses o presas) que almacenan casi  170 000 000 m3 de agua y 23 micropresas.

 

Los objetivos principales de estos embalses son para el servicio de la agricultura; cría y desarrollo de especies en centros acuícolas, como la tilapia, trucha, pez gato, carpas, tencas, etc…

 

Los embalses de Viet Nam y El Abra se desarrollan actividades de recreación, acuáticas, pesca y gastronómicas en un ambiente campestre, sano y familiar.

 

Los embalases de la Isla de la Juventud son:

 

1. Del Medio

2. Las Nuevas

3. Cristal

4. Viet Nam Heroico

5. El Abra

6. Los Indios

7. El Enlace

8. La Fe

9. Casa Dos

10. La Guanábana

11. Mal País Uno

12. Mal País Dos

13. Sierra Maestra

14. Antonio Briones Montoto

Embalse o Presa Viet Nam Heroico

Embalse o Presa El Abra

MANANTIALES

 

Desde el siglo XVIII hay noticias de la existencia de manantiales de agua minero medicinal, los que en un principio eran explotados de manera muy primitiva. A mediado del siglo XIX, constituyeron un factor que reorientó la economía pinera hacía el turismo y constituyó un potencial económico de gran envergadura.

 

Muchas personas, identificaban a esta Isla de los Mil Nombres, con uno más, el de la Isla de las Aguas Termales. Cuando decimos, que la Isla es un paraíso por descubrir, algunos escépticos no lo valorarían. El descubrir…?, descubrir…? ya lo hicieron antes. Solo falta ponerse “las pilas” y ejecutar para ver realizado lo que hasta ahora ha sido imposible hacerlo realidad.

 

Isla de Pino o Isla de la Juventud cuenta con recursos naturales de excelente calidad para llevar a cabo el desarrollo económico y turístico, no solo por sus playas casi vírgenes, sus atractivos paisajes terrestres y marinos, su flora, fauna y sus deslumbrantes barreras coralinas; si no también, por sus aguas minero medicinal.

 

En el territorio existen numerosos manantiales minero-medicinales. Se destacan los situados en los alrededores de Santa Fe y los del Rosario en Santa Bárbara de Las Nuevas (La Demajagüa) con fines terapéuticos. Siendo el manantial Santa Rita el más importante, localizado a orillas del río Santa Fe. A continuación reflejamos los siguientes manantiales:

 

 

  • Manantial El Rosario

 

Con la llegada de los norteamericanos en 1902 a Santa Bárbara de las Nuevas (La Demajagüa), edificaron un poblado al estilo de su país, contó con varias instalaciones, entre ellas un hotel de 40 habitaciones y un natatorium en los baños termales de El Rosario, cerca del poblado.

 

Según la revista Descriptive Number Isle of Pine Post, este manantial se llamaba San Rosario Springs y sus aguas curaban los efectos de parálisis infantil y la artritis.

 

En 1969 fue construido el embalse El Cristal y en el río de este nombre se localiza este manantial cubierto por las aguas del embalse Del Medio-Las Nuevas.

 

 

  • Manantial Agua Santa

 

Este manantial se encuentra situado próximo a la carretera del reparto Panel I a la Casa de los Oficiales. Se utilizaba como bebida refrescante y medicinal y se utilizó en el embotellamiento y comercialización del agua “La Cotorra”. No está en explotación.

 

 

  • Manantial ESBEC No. 24

 

Existe un manantial medicinal en las cercanías de la antigua ESBEC No. 24, a la cual se debe su nombre. Este manantial es considerado como el mejor de América Latina, y el cuarto mundialmente, por su bajo porcentaje de minerales, además de ser una de las aguas más finas del mundo. El mismo expulsa a la superficie más de setecientos litros de agua por minuto.
Según una entrevista hecha al periodista Wiltse Peña, actual encargado de la recuperación y mantenimiento de estos manantiales expresó: “…Si solamente se exportara el 10% del agua que este manantial expulsa, se recuperarían alrededor de 130 millones de dólares anualmente…”

 

Se estudia su recuperación.

 

 

  • Manantial El Ferroso

 

Junto al puente y frente al restaurante El Ranchón, se localiza este manantial. Esta agua se utilizaba para las personas anémicas con baja de hemoglobina, debido a su alto contenido de hierro.

 

Actualmente, solo queda el lugar; pues las construcciones hechas para su aprovechamiento se abandonaron hace bastante tiempo y quedan bajo tierra.

 

Es de importancia señalar, que en 1902, el primer alcalde de la Isla de Pinos, Juan Manuel Sánchez Amat, logró no cobrar el uso de estos tres últimos manantiales mencionados con anterioridad; a pesar de los inconvenientes de los colonos norteamericanos que se oponían por intereses económicos al disfrute gratis de la población pinera ya que estaba en sus planes, la explotación futura de estos manantiales.

 

Eran numerosos los enfermos que acudían a curarse a la Isla y visitaban estos manantiales, el jefe militar de aquel entonces D. Juan Dovos López, aprovechó estas circunstancias para aprobar una real orden, por la que obligaba a los enfermos que iban a curarse a pagar tres reales diarios. Impuesto que se mantuvo durante más de veinte años.

 

Debido a este acuerdo, Claudio Conde Cid se ve obligado a trasladar el embotellamiento del agua “La Cotorra” para el manantial Agua Santa.

 

 

  • Manantial La Magnesia

 

Frente al manantial Santa Lucia se encuentra este manantial, debajo del puente a nivel con el lecho del río Santa Fe. Sus aguas la hacen excelente para su consumo; contribuyendo a mejorar los problemas digestivos, estomacales y facilitar el drenaje del riñón. Se clasifican como “atermal oligomineral” y su temperatura media es de 22 ºC.

 

Se sabe que, desde 1905 sus aguas era embotellada como el nombre La Cotorra, y era enviada y comercializada a toda la isla de Cuba por Claudio Conde Cid.

 

 

  • Manantial El Respiro

 

Este manantial es de aguas termales, su temperatura es de 40 grados y se encuentra en la carretera vieja de Gerona, próximo a Santa Fe. Sus aguas brotan a la superficie desde dos metros de profundidad con desprendimiento de gases. Se clasifica como “agua hipotermal bicarbonatada sulfatada y radioactiva”.

 

En algunos textos aparece como el manantial del Dr. Díaz o como Manantial Weyler; debido a la persona que lo descubrió y estudió; y también porque Valeriano Weyler se bañó en este manantial.

 

Está considerado como uno de los más importantes. Su empleo es para las diversas molestias relacionadas con el sistema óseo y muscular. No está en explotación.

 

 

  • Manantial  Ojitos de Santa Lucía

 

En este manantial brota el agua constantemente, se puede localizar en la calle 9, debajo del puente en Santa Fe. Sus aguas  poseen propiedades de cura, principalmente las de la vista, como la conjuntivitis.

 

Es un agua refrescante con temperatura de 19º, si se calienta se vuelve ligeramente turbia, es recomendable su consumo y digestiva. El beneficio de sus aguas para la salud, evita que se propague los brotes de conjuntivitis. Se clasifica como “agua termal cloruro sulfatada sódica”. En fuertes dosis, hace de purgante.

 

 

  • Manantial Santa Rita

 

El primero en contar la leyenda de este manantial Santa Rita, que por esa época le llamó el Manantial de la Paz, fue del médico de corsarios Alexandre Oliver Esquemeling en 1772. Describía el momento en que el cacique Takamena mató a su hijo Auki Himairo a orillas del río de  Santa Fe, de cuyo cadáver brotaron aguas con propiedades curativas. También hizo alusión a los beneficios de esta fuente de agua.

 

Ya en 1797, el Capitán de Fragata Dr. Juan de Tirry y Lacy reflejaba en sus escritos al Gobernador de Cuba, las propiedades curativas de los manantiales del poblado de Santa Fe, de aquellos soldados que llegaban enfermos a tratarse con el favor del clima y de sus aguas medicinales y sus efectos eran positivos. El director de Sanidad Militar español, Dr. Ramón de Piña y Piñuela en 1848, hizo un informe a sus superiores sobre la salubridad de los manantiales.

 

En 1853 se construyó un local para el acondicionamiento y tratamiento de los enfermos que utilizaban estas aguas. El Dr. José de la Luz Hernández elogió a Manuel Calvo por haber formado el caserío de Santa Fe y haber acondicionado el baño del Templado, otro de los nombres con el que se conoció este manantial, con su división para señoras y caballeros, resaltando la comodidad y la decencia que esto significaba.

 

“Desde 1857 hasta 1862 entraron a la Isla de Pinos 3409 soldados enfermos, de los cuales se curaron 3217, gracias a los efectos curativos de las aguas medicinales…”, según el Dr. José de La Luz Hernández Sardiñas.

 

En 1860, se funda la Sociedad Fomento Pinero con el objetivo de desarrollar varios renglones económicos y principalmente establecer los baños medicinales. Los principales accionistas de estos baños fueron patriotas y personalidades renombradas de la época, como: Rafael María Mendive, Cirilo Villaverde, Antonio Bachiller y Morales, José Morales Lemus y el Dr. José de La Luz y Hernández.

 

Un escrito de 1865 del Dr. José de La Luz promueve las investigaciones científicas para explicar el efecto medicinal de estas aguas y verifica: “… Se ha visto desaparecer como por encanto la tisis tuberculosa, la laringitis, la bronquitis, la cefalalgia y la esplenitis, la artritis y el reuma, la gastralgia y la gastroenterología, las amenorreas y las dismenorreas, las afecciones uterinas así como los lamparones, las obstrucciones glandulares y los dolores osteócopos, la neurosis y parálisis, la hipocondría y la lepomamaria, la ceguera, la clorosis y la anemia, y casi todas las afecciones dermoideas, desde los herpes hasta la elefantiasis, el asma, la oftalmía, la otitis, la eclampsia y la epilepsia.”

 

Como se aprecia, eran muchas las enfermedades citadas que logran la más satisfactoria curación. El norteamericano Samuel Hazard enfatizaba y propagaba las propiedades,  cualidades y metodología en el tratamiento a seguir de las aguas de este manantial.

 

En 1870, los españoles rebautizaron este manantial de La Paz por el de Santa Rita. En 1875, el Dr. Manuel Negro Fernández comenta el poder curativo de estos manantiales mineromedicinales en tratamientos de enfermedades pulmonares, óseas, venéreas, hepáticas, digestivas y epidérmicas, entre otras.

 

En 1908, la leyenda del pirata cirujano es nuevamente retomada y divulgada por la escritora norteamericana Irene Wright.

 

En 1941 se funda el Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médica de Cuba, donde se continúan realizando las investigaciones químicas de estas aguas.

 

Al inicio de la década de los años 50 del siglo XX, especialistas del Centro Nacional del Fondo Geológico, realizaron análisis de las aguas y describieron la existencia de 5 manantiales: Santa Lucia, Magnesiano, Santa Rita, El Respiro y Ferroso. Solo los manantiales Santa Rita y El Respiro poseían propiedades para tratar las artralgias, artrosis, artritis y otras patologías. El Respiro era un arroyo del río Mal País y no estaba en explotación.

 

En 1954 se restauró nuevamente el local, ofrecía 12 servicios que eran muy demandados, por las dos piscinas terapéuticas y el solárium. Un año más tarde, en 1955, fue inaugurado por el entonces presidente de la República. Se registra que en los años 1954 y 1955 visitaban Santa Fe 300 turistas diarios como promedio. Se establecieron vuelos regulares desde los EEUU (Miami, Palm Beach y Key West) hasta Nueva Gerona, incrementándose a diario el flujo de turistas norteamericanos.

 

A finales de 1957 se creó el Instituto de Fisioterapia del balneario de Santa Fe. Su objetivo era captar la mayor cantidad de turistas, principalmente norteamericanos con padecimientos reumáticos. Era propiedad del Dr. Edward Klawans, Francisco Cajigas y del Dr. Víctor Santamarina, siendo su Director Facultativo, reconocido como un ilustre promotor del termalismo en Cuba.

 

La instalación estaba dotada de un magnífico alojamiento; piscina con agua mineral; casetas de baños para tratamientos individuales con duchas calientes y frías; los más modernos aparatos y equipos terapéuticos de la época importada de Francia, instalados en las secciones de: electroterapia, kinesiterapia, masoterapia, hidroterapia, y un solárium o helioterapia científica. Fue considerado como el único en el hemisferio occidental y 3º en el mundo. Todos estos hechos dan lugar a que en 1958, Isla de Pinos era el 3º Polo Turístico del país.

 

Los servicios incluían: baños de vapor, masaje por medio de vacío, ducha circular, pulverización para rinofaringe, lavados bucales, inhalaciones, duchas calóricas, duchas vaginales, ducha lumbar, masaje hídrico para la columna vertebral, whirpool a baño de remolino, restauración de articulaciones con el bicycle y el ristorador.

 

Un baño de 30 minutos en el Balneario de Santa Fe, en 1958, tenía un costo de cinco dólares; por lo que la mayoría de los cubanos no podían darse el lujo de pagar las 13 ó 14 sesiones de tratamiento indicadas.

 

Al triunfo de la Revolución, en 1959, el manantial Santa Rita prestó servicios como casa de descanso, pero poco tiempo después, con los sucesos de la década de 1960 dejaron de venir los pacientes norteamericanos que eran la gran mayoría de los que aquí se atendían; el personal médico y especializado abandona el país, a excepción de su director.

 

Por tales consecuencias, el balneario queda fuera de servicio y su mobiliario especial es trasladado a otras instalaciones del país; comienza a partir de ahí, un proceso de deterioro. Finalmente en octubre de 1967, las aguas de la recién construida presa Santa Fe inunda la zona y las aguas curativas quedan por 30 años sumergidas.

 

En 1998 comienzan las labores de rescate y remodelación del balneario, bajo el impulso de Jesús Montané Oropesa y el Grupo de Termalismo.

 

Se pone en funcionamiento con fines terapéuticos por indicación médica. Realizaron un estudio de 100 pacientes afectados por espóndilo-artrosis, diagnosticado por estudios clínicos y radiológicos. Se les indicó la terapéutica combinada en forma oral y de baños, fueron examinados antes y después de finalizar el tratamiento y al mes siguiente, se obtuvo un 81 % de resultados satisfactorios. Estas aguas medicinales pueden emplearse como método  de elección o como tratamiento alternativo cuando fracasan otras técnicas.

 

En el año 1999 se atendieron 1006 pacientes y un total de 43 afecciones o dolencias, y en el año 2003 se trataron a 7265 pacientes que acudieron a las consultas de ortopedia en los policlínicos docentes I,  II y III de Santa Fe.

 

Estas aguas son: sulfúricas, cálcicas, bicarbonatadas cálcicas, magnesianas, baja mineralización y radioactivas. Posee un PH de 6.4, con una temperatura de 32 grados, son radioactivas. Son apropiadas para afecciones dermatológicas: micosis, dermatitis; afecciones del sistema ostiomioarticular: artrosis, artritis no supurativa y artralgias; rehabilitación de accidente vascular encefálico y de traumatismos; antiinflamatorios: inflamación pélvica;  bronquitis; gastritis; dispepsia gastro-intestinal; afecciones ginecológicas; así como efectos sedante y relajante muscular.

 

 

Recuperación de los Manantiales

 

La recuperación de estos manantiales, todos rentables y de beneficios no solo económico, sino de salud se ha retrasado casi 60 años. Es inconcebible, no llevar a cabo acciones de explotar este rico recurso. Estos  yacimientos requieren medidas de protección para evitar que sigan deteriorándose.

 

Es hora de despertar y obtener del ingenio cubano, lo más positivo para poner en explotación estos recursos, que nos da la madre naturaleza. Supondría de una asistencia infraestructural, que supondría la creación de servicios como: comunicación, transportación e instalaciones, que respondan a la exigencia y garantice adecuadamente el aprovechamiento de estas aguas  “milagrosas”. Crearía cientos y cientos de puestos de trabajo, mejorando el nivel de vida de los ciudadanos y del desarrollo de la Isla y del país en general.

 

Acaso es una utopía?; NO, solo hay que trabajar y trabajar con mentalidad positiva y la puesta de mira en el futuro. No hay que dejar ir a “la gallina de los huevos de oro”.

Suelos

Suelos

 

Predominan los suelos hidromórficos en las costas, ferralíticos en el norte y centro, al sur son húmicos calcimórficos.

 

En la zona norte, es rico en minerales, como cristal de roca, hierro, mármoles, caolín, oro, arena sílice y otros. Puede producir una gran variedad de productos agrícolas; como la toronja, naranja, limón, melón, sandía, mango, guayaba, fruta bomba, guanábana, caimito, chirimoya, marañón, piña, mamey, aguacate, fruta del pan, tamarindo, boniato, papa, ñame, malanga, yuca, caña de azúcar, frijol, maíz, tabaco, cebolla, ajo, tomate, pimiento, ají, lechuga, col, arroz y otros.

 

La parte sur es una llanura pedregosa con el bosque de ciénaga, los de galería y el manglar.

 

CIENAGA DEL LANIER

 

El Parque Nacional Ciénaga de Lanier es el segundo humedal en importancia del archipiélago cubano. Se encuentra ubicado en el extremo sur de la Isla de la Juventud, abarca una extensión de 126.000 ha. Y alcanza una longitud de 37 kilómetros entre las ensenadas de San Juan al este y La Sigüanea al oeste. Este lugar ha sido declarado sitio Ramsar; relativo a la conservación y uso racional de estos ecosistemas. Tratado sobre los humedales aprobado el 2 de febrero de 1971.

 

La Ciénaga posee evidencia de un sitio arqueológico importante de asentamientos de aborígenes.

 

Se encuentra dividida en dos partes: occidental y oriental. Están separadas de la parte norte por un puente calcáreo, conocido por el nombre de Cayo Piedra. El área donde hay agua dulce se encuentra ubicada en lagunas y pantanos, dispersos en el carso seco donde crece la yana y la cortadera; el resto está ocupado por una vegetación típica del humedal, compuesta por matorrales, sabanas inundadas, bosques semideciduos y de hoja perenne, que incluyen diversos hábitats, como lagunas arrecifales, pastizales marinos, manglares cerca de la costa y una planicie cársica.

 

Forma un área pantanosa, donde sobresalen zonas emergidas. Tiene un alto número de plantas endémicas y constituye un importante lugar de anidación de distintas especies de quelonios, anfibios, crustáceos, cocodrilos americanos, peces, aves acuática y terrestre.

 

Otras especies importantes de la fauna del lugar, son: la grulla, el catey, la perdiz y la cotorra; el cocodrilo cubano ha sido reintroducido para su conservación a mayor escala, como el venado introducido en el siglo XVII, los cuales se han integrado muy bien.

 

Su importancia radica en que es una zona que se conserva en su estado más natural, tiene una marcada atracción para el público y ofrece oportunidades educativas y de recreación ambiental y cultural, además de ser un reservorio de agua dulce.

Orografía

Su relieve destaca elevaciones, sabanas, valles, cerros y sierras. Destaca la Sierra de La Cañada de 303 m. de altitud; ubicada al este-sur de la Isla; desde su cumbre se domina toda la isla, el mar que la rodea y las alturas más destacadas. El cerro de San Pedro al este y el cerro de Montelargo al sureste de La Cañada. La Sierra de la Caba a dos kilómetros de La Cañada y el cerro de la Daguilla. Por sus laderas bajan corrientes abundantes.

 

El cerro de la Cunagüa, a dos kilómetros al noreste del cerro de San Pedro, el de Mal País, hacia el centro de la isla, a dos kilómetros del cerro de la Daguilla y a tres kilómetros, los cerros de Ají, separados por abras, son áridos.

 

La Sierra de San José y el cerro de la Natividad dan origen a varios arroyos con gran contenido de minerales. Hay varias pequeñas elevaciones, denominadas Juan de la Mar, Sigüanea, Mandadero y Cristales.

 

La Sierra de Colombo bañada por el mar, como la Sierra de Bibijagüa, inmediatas al norte de la Sierra Caballo de 298 m. al norte, situada a un kilómetro al sureste de la ciudad de Nueva Gerona. Sierra Las Casas al norte, formada por dos principales elevaciones, que se extienden de norte a sur en un trecho de alrededor de cuatro kilómetros y están divididas por una abra y varias cañadas. La Casas del Sur, que es la más elevada con 270 m. de altitud y Las Casas del Norte logra los 260 m. Sierra Caballo y Las Casas son macizos montañosos de mármoles con gran calidad.

SIERRA LA CAÑADA

 

La Sierra de la Cañada, es la mayor elevación de la Isla de la Juventud, territorio del Archipiélago de los Canarreos, en el mar Caribe, se encuentra en el centro-oeste de la región norte de la ínsula, con una altura de 309.2 metros sobre el nivel del mar, posee valores paisajísticos de indudable belleza.

 

El macizo se localiza a una distancia aproximada de 26 km de Nueva Gerona, la capital, y los núcleos poblacionales más cercanos son, la comunidad La Victoria, y Argelia Libre. Su morfología, con pendientes muy empinadas y abundante relieves pre montañosos, la hacen parecer mucho más elevada.

 

Por la supervivencia de sus recursos florísticos, desde el año 2001 se declaró un área protegida de recursos manejados; la Sierra de la Cañada fue la primera área protegida de la Isla de la Juventud en ser reconocida oficialmente.

 

Para su conservación se elaboran y ponen en práctica planes de manejo con acciones participativas, donde se involucraron técnicos y especialistas en el desarrollo y ejecución del mismo, además de los habitantes de las comunidades aledañas.

 

En ese quehacer intervienen miembros del Cuerpo de Guardabosque, Servicio Estatal Forestal, la delegación municipal de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), con la finalidad de aportar criterios y valoraciones acerca de las reglas establecidas para su desarrollo y evaluar cualquier irregularidad en el área.

 

El paisaje de la Cañada tiene rocas metamórficas ricas en minerales, como el grafito, esquistos mini Casio- plagioclasas – cuarzo- y cloritica, con mineralización sulfurosa diseminada, constituye el paquete rocoso más antiguo del sur de Cuba.

 

La frescura del paisaje está ligada a la humedad y su floresta con pinares sobre esquistos, bosques latifolios secundarios con abundancia de palmas, vegetación herbácea y lianas.

 

A su paso en la cañada se hallan bosques siempre verdes de galerías, aún en época de sequía, clasificados como productores de agua y suelos pocos degradados con valores desde el punto de vista económico, maderable, industrial, melífero y medicinal.

 

Este recinto de la geografía en la Isla de la Juventud es un fiel exponente de la fauna cubana, los mamíferos están representados por una especie endémica la Jutia Carabalí además de algunas variedades de murciélagos, se observan esporádicamente ejemplares aislados de Gamo, introducida con fines cinegéticos.

 

El plumaje multicolor y el trinar de las aves demuestran un excelente reino para esos animales en que se reportan más de 20 especies, como: cotorra, tocororo, carta cuba, zunzún y 2 endémicas en el rango de subespecie Carpintero jabado y Carpintero verde.

 

En la biodiversidad de la Cañada están los reptiles y anfibios destacándose la presencia de especies endémicas amenazadas, en las que se encuentra el majá de Santamaría, el jubo, culebras y ranas.

 

EL senderismo se pone en práctica en el área protegida, Sierra de la Cañada, para que los amantes de la naturaleza al ascender a la cima, reciban la atención del guía, conocedor de esos parajes que son un deleite a los ojos del visitante.

SIERRA LAS CASAS

 

Es una de las sierras más importantes de la Isla y una de las dos que circundan a la ciudad de Nueva Gerona. Se encuentra al oeste del río que lleva su nombre, como también muy próxima ciudad. Está formada por dos cordilleras que corren de norte a sur en una extensión aproximada de cuatro kilómetros y dividida por un abra, varias cañadas y sus cuatros mogotes siempre verdes que van descendiendo progresivamente de norte a sur. La Casa del Sur es la más elevada con 310 metros sobre el nivel del mar, y La Casa del Norte con 260 metros.

 

Su presencia es majestuosa, en su larga extensión apreciamos la belleza y suaves ondulaciones de sus mogotes; curvas que la identifican desde cualquier punto de la geografía pinera; invitándote a que te llegue y disfrute de sus encantos que conllevará al más exquisito de los deleites al contemplar los paisajes del más allá, envueltos de sus diferentes verdes-azules de sus campos, mares, ríos y lagunas, donde ningún ser humano podría plasmar su variada naturaleza paisajística. Su vecino Sierra Caballo la observa impresionado y eternamente enamorado o envidioso de sus diferentes encantos atractivos.

 

Esta sierra data de la Era Jurásica, son impresionantes sus farallones; las cuevas y grietas. En ella se encuentra una gran riqueza por los valores culturales y sociales, arqueológicos, por su economía y por su flora y fauna.

 

Entre los valores históricos y culturales se encuentra el Monumento Nacional Finca El Abra en su ladera sureste; lugar donde permaneció José Martí desde el 13 de octubre de 1870 hasta el 18 de diciembre del mismo año. Estuvo allí por sus ideas políticas contra el colonialismo español, recuperándose de su delicada salud, quebrantada tras los horrores sufridos en las canteras de San Lázaro, antes de ser deportado a España.

 

Precisamente este museo se encuentra ubicada al pie de la Sierra de las Casas protegido por sus laderas en un lugar donde geográficamente existe un abra, y de ahí su nombre. Frente a él se extiende la fértil campiña que forma la cuenca del río Las Casas, protegida en su fondo por la esbelta Sierra Caballo.

 

Cerca del Museo del Abra, en las proximidades de las laderas de la sierra, existe un manantial que vierte sus aguas todo el año en un socavón artificial, producto de trabajos realizados en la minería, que se le denomina la Cueva del Agua. En sus recursos arqueológicos están los antiguos hornos de cal del siglo XIX, pertenecientes a D. José María Sardá, antiguo dueño de la finca El Abra.

 

Por las leyendas que se le atribuyen, resultan las cuevas Real, Hondón y las del Farallón un gran atractivo adornadas de estalactitas, estalagmitas y otras formas caprichosas de relieve; y en la Cueva del Indio se encuentran valiosas pictografías del arte rupestre. Hoy día, su riqueza faunística y florística se encuentra amenazada por la acción antropológica descontrolada. La conservación de esta maravilla natural requiere de manera urgente de un plan de rehabilitación y preservación de la fragilidad de sus ecosistemas y los valiosos recursos que conjuguen todos los intereses, tanto culturales, históricos, arqueológicos, económicos, sociales, como ambientales.

 

No se tiene una información detallada de la flora existente en Sierra Las Casas. Su estudio podría obtener resultados importantes de la diversidad de especies vegetales por el endemismo en la zona, dadas al aislamiento geográfico y ser uno de los primeros lugares emergidos en la historia geológica del país.

 

Su flora cuenta con una compleja vegetación exuberante en la que destacan en las quebraduras de sus laderas y elevaciones los musgos, helechos, acerácea, agavácea, sapotáceo, pasiflorácea, malvácea, cactácea, gramíneas y otras.

 

También hacen renacer variedades de especies endémicas y de importancia por sus diversos usos, que visten con densos matorrales espinosos y enredaderas varias de hermosos coloridos, algunos arbustos como el miraguano, el sabicú, la simaruba, la opuntia, el roble de olor, el almácigo, el guao, las pomarrosas,, el júcaro, la pendejera, lirios, maboas, el ceibón de la sierra, el agave y otras plantas pequeñas. El romerillo con diferentes gramíneas forman parte de la vegetación secundaria de los mogotes. Antaño, los árboles eran muy abundantes y de gran valor como el cedro, caoba, roble, yaya, güairaje, sabicú, etc.

 

Dada la actividad minera como las demoliciones y extracciones de mármoles, desbroce con equipos pesados, la actividad agrícola y la social y los incendios generados por los humanos y los naturales influyen en la degradación y empobrecimiento de la vegetación circundante; observándose otro tipo de vegetación, como el matorral secundario, herbáceos diferentes con árboles, arbustos dispersos, palmas y trepadoras que están transformando la originalidad del lugar y ocasionando pérdida en su superficie boscosa.

 

En cuanto a su fauna, se distingue un refugio importante por el número y variedad de especies que la habitan; fundamentalmente artrópodos, moluscos, quirópteros, reptiles, aves, roedores, insectos. La pérdida del hábitat es la principal causa de la desaparición de especies, influenciada principalmente por las acciones antrópicas en la naturaleza ejercidas por la actividad social que generan impactos ambientales. La base de esta sierra es llana, posee muy buena tierra roja para el desarrollo agropecuario; así como su abra que está encerrado de forma natural por altos acantilados. Los árboles, palmas y vegetación son abundantes, también lo es al sureste donde se encuentra la Presa Las Casas formada por el agua que corre de las sierras y mesetas adyacentes. Allí está ubicado en un ambiente paradisiaco el restaurante El Abra, destacado por una gastronomía exigente que ha sabido mantener durante años el buen servicio a la población.

 

En la parte oeste de esta abra, el terreno es más abrupto y sus pequeñas cañadas derraman sus aguas en el Arroyo de Los Muertos, donde su cauce natural ha desaparecido como consecuencias de construcciones de viviendas y caminos, labores agrícolas y lugar de vertederos de escombros y basuras.

 

Bajo su capa vegetal, los singulares mogotes encierran un inapreciable tesoro de mármol en las diversas variedades. Los mármoles de Las Casas se explotan desde hace dos siglos y se utilizan como material de construcción, piezas de enchapes de paredes y suelos, cubiertas, locerías, variadas artesanías, muebles, monumentos y de sus residuos se aprovecha distintos áridos y también se utiliza para la producción de cal.

 

La industria del mármol se desarrolla con las más avanzadas técnicas de explotación. Comercialmente se explotan las variedades Gris-Siboney y el Gris Perla; también se aprecia el color blanco y blanco perla en grandes bolsas de casi cinco metros de espesor de forma compacta y granulometría fina.

 

La sierra es un lugar de esparcimiento de la población y de muchas personas que visitan a la Isla. La contemplación del paisaje desde su cima es una de las ofertas naturales más importante y bella que puede ofrecer esta Isla.

 

Los acantilados perpendiculares predominan en casi todas las partes, especialmente en el norte y oeste. En estos momentos, las cimas de esta sierra son más accesibles en el sureste, frente al restaurante El Abra; el mogote más al sur y el más elevado. Se hace necesario reabrir los escalones tallados sobre la roca de sus laderas para su ascensión.

 

No obstante, nos aventuraremos iniciar la escalada a la cima del mogote más al norte y el de menos elevación, por el lado noroeste. Se inicia el camino por la entrada de la Cueva del Agua y después de una hora aproximada de fácil ascenso con algunos obstáculos vegetales y naturales alcanzamos la cumbre deseada.

 

Los muchos visitantes que desean disfrutar del paisaje naturalista, reciben la sensación majestuosa de superioridad sobre el panorama al aparentar dominar desde esa altura la gran extensión de la geografía pinera, que parece alcanzar con las manos.

 

El primer gran impacto es contemplar y disfrutar, desde esa altura, la maravilla del paisaje, que embellece con mil colores impactantes al privilegiado escalador; donde los rayos solares resplandecen sobre las aguas del río que lleva su nombre y desagua por su amplia desembocadura en nuestro Mar Caribe, que se pierde en el horizonte verde-azul confundiendo su límite con nuestro espectacular cielo, salpicados por algunos cayos próximos a la costa.

 

Observamos a nuestra izquierda la imponente Sierra Colombo adentrándose en el mar como gigante victorioso y hace parecer diminuto todo lo que le rodea; detrás se distingue Punta de Bibijagua (Morrillo de Bibijagua), que parece hundirse en el mar para emerger y unirse a su ascendencia Sierra de Bibijagua, formando en el conjunto de estas serranías una gran bahía y poseyendo playas hermosas, como Paraíso, el Gallego o Pescador y Estudiantes.

 

Si dirigimos la vista al frente y a la derecha de las sierras mencionadas, contemplamos en toda su extensión a nuestro vecino Sierra Caballo con sus laderas inaccesibles por todas sus partes, menos por el sur; que se asciende hasta la cima por una carretera donde hay instalada una gran antena televisiva que garantiza la comunicación a la población isleña. A sus pies vemos la fértil tierra roja que la rodea y la antigua ESBEC coreana. Su alta elevación y larga extensión oculta el reparto Delio Chacón y el Presidio Modelo.

 

Más al sur, se prolonga esta sierra con menos elevación, que es cortada por una carretera que une las vías de comunicación desde el Aeropuerto a La Reforma, próximo a ella está la presa Mal País 2, cercana al aeropuerto de la ciudad. Allá en la lejanía se observa una gran extensión del campo pinero salpicado por pequeñas elevaciones y algunas viviendas campesinas.

 

Detrás del rio Las Casas y cerca de su rivera se aprecia las instalaciones del Instituto Cubano del Petróleo (I.C.P.), los centros de las plantas de prefabricado y hormigón y el reparto de Sierra Caballo. Se aprecia una parte del río y algunas embarcaciones fondeadas en los muelles.

 

A tus pies, la ciudad de Nueva Gerona se contempla en toda su extensión. Se distingue sus repartos, cuadras, edificios destacados como el Hospital Héroes del Baire, el Nueve Planta La Terminal Marítima, el mercado Abel Santamaría, sus calles alineadas y adornadas con el verdor del follaje arbustivo de calles y patios de viviendas, el Gimnasio Arturo Lince, el estadio de baseball “Cristóbal Labra”, la zona industrial, La planta termoeléctrica al sureste y en la base de la Sierra se contempla la cochiquera y una cantera en explotación que produce piedras y grandes piezas de mármoles, más al sur, extensiones de tierras cultivables.

 

La Sierra Las Casas es una de las joyas por explotar al mundo por ser unos de los lugares más atractivo y hermoso de la Isla; pero merece la atención de todos, encabezado por los diferentes organismos de gobierno en beneficio de su conservación y preservación al futuro.

SIERRA CABALLOS

 

Está sierra con sus 295 metros de altitud sobre el nivel del mar, es considerada como la segunda elevación más importante de la Isla de la Juventud, después de sierra La Cañada con sus 305 metros, que es la más elevada de toda la Isla. Su longitud y anchura es menor que la de Sierra Las Casas que tiene 261 metros.

 

La sierra corre de norte a sur; al norte tiene Sierra de Colombo o Columpo (130m) y al noroeste la ciudad de Nueva Gerona y el Reparto Sierra Caballo; al sur está separada por un abra, Sierra Chiquita o Sierra Pequeña (147m) como la llamaban los pineros antiguos y Sierra Guanábana (59m) con su embalse; al suroeste el aeropuerto Rafael Cabrera Mustelier. Algunos geógrafos plantean que estas sierras son estribaciones de sierra Caballo; al este tiene a sus pies el Reparto Chacón, el Presidio Modelo; y más lejos al nordeste Punta de la Bibijagua y Sierra de la Bibijagua (93m); al oeste en la distancia su vecina sierra Las Casas, y más próximo el Río Las Casas.

 

Desde el mar, navegamos desde Batabanó y desde gran distancia por el norte de la Isla, rompe el horizonte una espectacular e impresionante imagen de la sierra; que parece agrandarse y absorbernos a medida que nos acercamos a la costa pinera; haciéndonos apreciar el embellecido paisaje que la rodea.

 

Si majestuoso se presenta en la distancia la inmensa y esbelta mole con su inequívoca silueta; también es apreciable su identificación, desde la mayor parte del territorio pinero. En la cercanía se aprecia un abrupto y escarpado relieve con grandes y pronunciadas laderas.

 

La sierra salpicada de pequeños arbustos, posee una vegetación escasa en todas sus laderas y en su cima, debido a los continuos incendios, que durante años ha padecido esta sierra; producto de la inconciencia del ser humano y por diversas causas naturales. No obstante, tiene la singularidad de presentar la recuperación de una vegetación frondosa y exuberante en un período de tiempo corto, cuando no existen incidencias que la afecten.

 

Antaño, en esta sierra abundaba una flora abundante y rica que solo se daba en estas sierras del norte pinero y que dejó de existir ya desde el siglo pasado.

 

Árboles maderables, como: algarrobo, almácigo, ateje, caguaní, cedro, ceiba, ceibón, copey, ébano carbonero, guaraná, jagua, jagüey, jigüe, jiquí, ocuje, palma real, quiebra hacha, roble, sabicú, varía, yaba, yaití y otros.

 

Frutales como: caimito, mango, mamoncillo, marañón. Medicinales como: guásima, guacamaya, jibá, jobo, jocuma, yagruma y yaya. Otros como la yerba de guinea, dormidera y guano.

 

Hay que estar consciente del retroceso y desaparición de muchas de estas especies; que deberían recuperar para regenerar de forma natural estas emblemáticas especies asociadas a su hábitat de siempre.Hay que mostrar una gran sensibilidad a la protección de estas áreas.

 

Respecto a su fauna, es pobre en cuanto a diversidad y cantidad. En mamíferos existen la jutía carabalí y el murciélago; en aves están el arriero, aura tiñosa, bobito chico, cartacuba, gorrión, judío, sijú platanero y tojosa.

 

No obstante; tras esas aparentes desnudas rocas, se nos muestra una diversidad sorprendente, que pocos nos podemos imaginar el tesoro que oculta: los moluscos terrestres pineros.

 

Se tiene conocimiento desde inicio del siglo XX, con el trabajo de J.B. Henderson en 1916, donde cita y resume 28 especies terrestres y 7 fluviátiles; indicando que la mayoría de las especies terrestres están confinadas en Sierra Caballo y Sierra Las Casas.

 

Es una de las faunas malacológicas más desconocidas e interesantes, que muy pocos naturalistas conocen. Algunos casi perdidos para la ciencia, como la Pineria Terebra y la Pineria Beathiana. Ambas de un género endémico y de los más bellos del mundo. Destacan otros géneros como: Priotocatella, Pineria, Ligus, Naesiotus y Cesión.

 

sierracaballos

 

Ellos se localizan adheridos a sus laderas rocosas, en las hendiduras y pequeñas oquedades de las rocas, también en el suelo cerca de los paredones y rocas caídas, y en vegetaciones que cubran la sierra desde la base hasta su cima. Se debe tomar medidas urgentes de protección para conservar estas poblaciones únicas en el mundo, que están en grave peligro de extinción por diversas causas.

 

Casi toda sus laderas tiene paredones cortados perpendicularmente; pero donde se pronuncia muy especialmente es en su vertiente este (frente al Presidio Modelo), hay un acantilado perpendicular, que presenta afloramientos en sus laderas desnudas grandes bandas de mármol de color grisáceo de diversas tonalidades de hasta 3 metros de espesor, que constituye un rico recurso para la industrial del mármol, la escultura, la artesanía y otros materiales de la construcción.

 

Desde hace dos siglos, las extracciones y explotaciones mineras de sus mármoles son explotadas por sus buenas propiedades físicos mecánicas. El Presidio Modelo inició su construcción en 1926, con la casi totalidad de materiales provenientes de esta sierra y de sierra Colombo; al igual que Sierra de las Casas contribuyeron a la construcción de ciudades y de todas las obras efectuadas en la Isla de Pinos.

 

A los pies de todas sus vertientes; en una gran extensión, presentan suelos ferralítico rojos muy productivos y apropiados para la agricultura, donde sus cultivos variados, regados y protegidos por sus laderas presentan un recurso esencial e envidiable.

 

Para alcanzar su cima, es accesible por el lado sur;por una carretera que nos lleva a su cumbre donde están instaladas las torres transmisoras de televisión y radio.Para los amantes del parapente que disfrutan de tan bello y emocionante deporte, cuando desde su cima se lanzan al vacío.

 

Las vistas de sus paisajes son espectaculares, abarcando casi toda la extensión de la isla, como casi todos los cayos que circunvalan el norte y el este de la misma.

 

Los atractivos de esta sierra atraen a los amantes del montañismo que no pierden la oportunidad de aventurarse a subir a su cima más alta, escalando por sus verticales laderas. Durante el recorrido comprueban como el esfuerzo del ascenso se ve recompensado por unas magníficas panorámicas.

 

Aquellos que escalan su cima; no recuerdan el tiempo pasado en ella, ni tampoco de lo que hacen allí, porque se entregan por completo a la montaña en una relación íntima y sensitiva, quedando atrapados de sus propias fantasías. Un estremecimiento largo y profundo recorre el cuerpo cuando observan la base de la ladera este.

 

Es la zona donde se inició la construcción del Presidio Modelo, antes fue prisión militar de la colonia. El general Machado puso la primera piedra en febrero de 1926, causando la más dolorosa desgracia a esta bella tierra. No es hasta 1967, que queda desactivada como prisión.

 

Su historia abruma y deprime, parece no ser real y estar fuera de alcance del ser humano; que planeaban el exterminio de todos aquellos que ingresaban.

 

Muertos de hambre, sed, frío y plagas de mosquitos en las celdas, hacen interminables las largas noches; aullidos y gritos de hombres; ahogados en los pantanos entre el fango y los fusiles de aquellos soldados sin escrúpulos que derribaban a balazos a los que se resistían y aplicaban la ley de fuga; los que llevaban a la Fuente Luminosa para su limpieza y sirvieran de alimentos a los cocodrilos; estrangulamientos alevosos en las circulares; los arrojados desde los últimos pisos y reventaban contra el pavimento; las muertes por inyecciones en las mesas de operaciones; las extorsiones, torturas, fracturas, heridas que mutilaban y mataban; las violaciones, los asesinatos y suicidios.

 

La sierra no puede hablar, se siente triste; pero trasmite el dolor sufrido que padeció y sufrió, contemplando en silencio los vejámenes durante muchos años. En todo este tiempo, fue testigo silencioso de múltiples horrores, de hombres que eran cadáveres que sufrieron terrores indescriptibles, pánicos, torturas crueles, abusos y muertes.

 

Desde su cima veía pasar todos los días, meses, ….años, bajo el sol abrasador y la lluvia, las cuadrillas de presos que iban a trabajar a las canteras, a los fangales pestilentes de la Yana, la Fuente Luminosa, El Cocodrilo, la agricultura y construcción. Cuando volvían no todos de los que habían salido regresaban, algunos quedaron en el camino; volvían arrastrando los pies, agotados, hambrientos, aterrados, sucios de fango y de miedo.

 

Dicen de los escaladores, que reaccionan cuando empiezan a descender; el regreso no es fácil y se hace lento. Es como si el espíritu de la montaña los retuviera. Arriba queda la promesa sellada con gotas de sudor y miedo de aquellos sentimientos humanos que reciben y quedan transferidos por esa sierra a todos los que la escalan y rozan sus cuerpos en ella.

 

Algunos atrevidos y que gustan de hacer campadas nocturnas en la montaña, dicen haber escuchado ruidos, gritos y quejidos espeluznantes, sombras y pasos próximos a ellos, que le hacen recoger lo instalado y regresar de inmediato a sus casas.

 

Algunos vecinos de la zona creen que los espíritus de los que aquí murieron, recorren la zona con extrañas luces en movimiento y de distintas coloraciones, escuchan voces que provienen de la nada y atraen al que la escucha.