Cementerio de Columbia o Americano

En 1902 Isle of Pines Land and Development fundó el poblado de Columbia y cinco años después crearon el Columbia Cemetery Society, exclusivo para ciudadanos estadounidenses fallecidos in situ, función mantenida después que  desaparecido el poblado y las condiciones originarias de la masiva colonización americana.

El  primer colono enterrado  fue en 1907; se llamó Freeman Cooper, alemán que vino desde los Estados Unidos. Había nacido el 30 de enero de 1866 y después de varios años de trabajo falleció el 30 de noviembre de 1907. Su hijo Frank, norteamericano de nacimiento, administró la necrópolis hasta 1976, cuando regresó a su país.

 

Yacen también allí los restos de  Mister Pierce, presidente de Isle of Pines Company, y Mister Mills, dueño de otra empresa principal.

 

El último enterramiento registrado en este cementerio data del año 1981 y es el de la Sra Estefanía Koenig, descendiente de una familia de origen alemán cuyos integrantes estaban naturalizados como ciudadanos estadounidenses.
La necrópolis es de tipo jardín, único de su tipo en Cuba, posee 135 lotes con capacidad cada uno para seis u ocho enterramientos, y de manera general en este parque memorial descansan los restos mortales de más de 300 de aquellos colonos, pertenecientes a todas las clases sociales que se asentaron desde finales del siglo XIX y principios del XX en la antigua Isla de Pinos; renombrada Isla de la Juventud en 1978.

 

El camposanto trasciende como el testimonio material más importante de una batalla política y diplomática ganada por Cuba el 13 de marzo de 1925, y es uno de los episodios de la lucha por nuestra soberanía.

 

 Se encuentra ubicado en la carretera de Júcaro, dirección al poblado de  Santa Fe por el antiguo camino y a unos 12 km de la ciudad de Nueva Gerona.

 

El 13 de marzo de 2019 se notifica en la Resolución Número cuatro, en la cual se declara oficialmente Monumento Nacional de la República de Cuba al Cementerio de Columbia o Cementerio Americano.

 

Es importante conservar este sitio único en Cuba, que es prueba de la presencia de más de medio siglo de la colonia estadounidenses en la Isla de Pinos, como legado a las futuras generaciones por sus valores históricos y culturales.